PyConEs Valencia 2015 desde el patio de butacas

Este fin de semana he asistido a la edición PyConEs 2015 en Valencia. Daré mi opinión sobre la organización, charlas y talleres, desde un punto de vista totalmente subjetivo y sesgado 🙂

PyConEs Valencia 2015

Es mi segunda PyConEs. La primera, en 2013, fue en mi universidad: la Escuela Universitaria de Informática de la Universidad Politécnica de Madrid. En 2014 no pude asistir a Zaragoza, así que no puedo comparar las tres.

Organización y Ñam-ñam

Lo primero, la organización: Brutal. De buena. Han sabido llegar al público objetivo, mantenernos informados en todo momento y han hecho un gran trabajo. Es difícil como asistente saber todo el esfuerzo que hay detrás. Los asistentes sólo percibimos que todo ha funcionado bien, como una máquina bien engrasada. Normalmente la gente se queja sobre las cosas malas, pero cuando no hay nada malo y todo es como debería ser, no se dice nada. En este caso, enhorabuena por el trabajo bien hecho.

Personalmente agradezco a la organización de PyConEs y a los patrocinadores porque sin ellos este año no podríamos haber asistido. Y es que hacen mucho porque las diferentes brechas sean mitigadas para que todos podamos asistir.

La Escuela Técnica Superior de Informática de la Universidad Politécnica de Valencia es un sitio bien dotado y bastante cómodo para asistir a un evento como PyConEs. El welcome pack estuvo bien, bolis, regalitos, bolsas de tela y camisetas!

La comida en la cafetería fue variada. Alguien dijo que había demasiado dulce en los coffee breaks y poca comida sana. Por el precio de la entrada, esa cantidad de charlas, comida y dos coffee breaks creo que son más que suficientes.

Charlas plenarias, el sandwich perfecto.

Los oradores plenarios, Yamila en la apertura y Víctor en el cierre, dieron dos grandes charlas, cada uno con su estilo particular. Ambos se merecen todo el respeto y un aplauso virtual por subirse al escenario y contarnos una historia.

Python, Plutarco y Yamila

Yamila Moreno, en su charla de apertura nos habló sobre Plutarco, Python, la diversidad y, básicamente actuó como defensora de la inclusión de minorías para heterogeneizar un mundillo ampliamente representado por el hombre blanco cisgénero entre 20 y 40 años. Toma frase.

Si bien me gustó mucho lo que contó y cómo lo contó, con su historia de su amiga inmigrante Roxana, y la sorpresa que nos dio al final sobre que no todo es lo que parece, no estuvo exenta de polémica. Mucho se habló esa noche sobre el tema en las PyBirras en el bar Olhöps. Por supuesto, al yo ser parte de una de esas minorías como mujer, tuve que dar mi opinión unas cuantas veces. No es que mi opinión sea más o menos importante, simplemente es la mía. Creo que hay que cambiar las cosas desde el principio, con la educación. A día de hoy, cuando en informática ya hay menos tituladas que titulados, menos inmigrantes que españoles, menos personas con recursos que personas con ellos, no se puede pretender que haya por ejemplo equipos técnicos de 50% mujeres y 50% hombres, porque no se acerca a la cifra en el mundo real, es decir, hacer discriminación positiva no es una buena idea. Pero tampoco es buena idea tener que convertirte en algo que no eres para mimetizarte con el entorno.

Como ella, soy también de la opinión de la guerra de guerrillas. Quizá yo sola no pueda cambiar la sociedad, pero sí podré ayudar a cambiar mi entorno. El detalle de la Pepa y cómo nos dio un pequeño toque de lo mucho que nos queda aún por mejorar, me encantó. Pero curiosamente el problema no somos nosotros, un colectivo bastante tolerante. El problema, como digo, creo que viene de antes, de la educación y de la propia sociedad.

Sobre Víctor Terrón (Pyctor) decir que me pareció un gran ponente. Hizo una charla muy amena, divertida y a la vez educativa. Y eso para la charla de cierre, cuando ya estábamos todos cansados, es genial. Habló sobre Dijkstra, la complejidad de los algoritmos y el uso del heap para calcular distancias en un grafo, entre otras cosas. Casi nada.

Y por último, ponerse a programar ahí en frío para hacer el sorteo final es de ser un valiente. Todos en la soledad de nuestros escritorios somos capaces de hacer un par de ranges para seleccionar aleatoriamente dos números. Pero en un escenario, con un Mac casi sin batería y el efecto demo intentando atacar, creo que es toda una proeza. A ver cuántos pueden hacer un sorteo en 2 minutos con su lenguaje de programación favorito, sin anestesia ni nada.

El core: Las charlas

Charlas de PyConEs

Este es el alma de la PyConEs: las charlas. Para quien no pudo asistir, comentaré que había tres tracks: básico, avanzado y científico. En algunos casos me hubiera gustado tener un clon, porque había horarios en los que me interesaban dos e incluso tres charlas simultáneas. Por suerte podré ver los vídeos y presentaciones a las que no pude asistir. También hubo momentos en los que me pasó lo contrario, no podía elegir ninguna porque no sentía que ninguna fuera de mi interés, pero bueno, nunca llueve a gusto de todos…

La dificultad de las charlas a veces no tenía que ver con el track asignado: asistí a charlas básicas en el track avanzado y viceversa. Entiendo que ha sido un trabajo difícil seleccionarlas, casi de encaje de bolillos. Pero este podría ser un punto a mejorar en futuras ediciones.

Desde mi humilde posición pediría un esfuerzo mayor en la selección de las charlas, quizá permitiendo una votación abierta de los asistentes. Nadie mejor que nosotros para saber a qué queremos asistir ¿No? No por eso digo que estuvieran mal, pero me da mucha curiosidad saber cuáles se quedaron en el tintero.

Hubo algunas salas que se llenaron hasta el punto de tener que verlas de pie, hombro con hombro, donde no cabía ni un alfiler. Quizá si hubiera habido una consulta previa de asistencia, no vinculante, se hubiera podido dimensionar mejor.

Otra cosa a mejorar es la forma de dar las charlas en sí. Por ejemplo, el uso de colores con poco contraste en las presentaciones. Si no sabes si azul sobre verde se va a ver bien, utiliza negro sobre blanco, que siempre funciona y está de moda :D. Puede que no quede precioso, pero es preferible la legibilidad sobre tener una presentación cromáticamente rica, que no bonita. Otro punto a mejorar es evitar poner 100 líneas de código en la pantalla o mucho texto. No se lee, no se ve y en muchos casos no se entiende y no sirve para nada. Pero sobre todo y lo más importante es prepararse la charla. No es que todos tengamos que ser unos comunicadores excelentes recién salidos de TED. Pero si hay gente que viene a ver lo que tienes que decir, qué menos que se vayan con la sensación de que has dedicado un tiempo a prepararte la presentación. He de decir que esto último no pasó mucho, y que quizá los nervios nos hagan pasar malos momentos.

En todas las charlas he aprendido algo, puede ser una nueva herramienta, algo que desconocía de Python o simplemente cómo hacer o no hacer las cosas. Lo mejor ha sido la variedad de charlas y temas, que para tratarse «sólo de Python» es increíble. Ha habido mucho nivel. Muchas gracias a todos los ponentes por tener la valentía de subiros allí y contarnos cómo hacéis las cosas. ¡El mundo necesita a más gente como vosotros!

Asistentes, networking y sinergias

Asistentes en PyConEs 2015

Lo que más me gusta de PyConEs es el buen ambiente que se respira. Dos días de conferencias sobre algo que te gusta es el perfecto ecosistema para sentirte a gusto. Desde luego no sufrimos mucho. 🙂

Para mí PyConEs es una oportunidad de aprender y una inyección de positivismo.

Peeeeero… Aquí es donde me voy a dar un poco de cera a mí misma. Desde Madrid, Blazaid y yo ya sabíamos que nos íbamos a encontrar con antiguos compañeros de la universidad o ex-compañeros de trabajo (y fervientes amantes de Python), así que al llegar nos unimos a ellos. También nos relacionamos con gente desconocida, pero he de decir que sobre todo estuvimos con el mismo círculo. Con lo cual el networking fue escaso. Tampoco es que yo tenga un gran don de gentes (Blazaid sí, además de ser compositor de chistes), pero imagino que cuando alguien te ve en un grupo grande es más difícil acercarse a ti.

No pude entablar conversación con los 400 asistentes y no sé si los demás tendrán esa misma sensación de los inevitables mini-grupos. Cuando fuimos a las PyBirras seguimos con los conocidos y fuimos a cenar con ellos. Fue uno de los mejores momentos de todo el fin de semana, nos reímos mucho, a pesar del frío. Pero eso es otra historia… Casi un documental de National Geographic.

Quizá se pueda fomentar de alguna manera conocer a otras personas allí, sin tener que darte de alta en un servicio y publicitarte a modo muro de facebook.

Conclusiones de PyConEs

Para resumir, la sensación que me ha dejado PyConEs ha sido positiva. Podría dar una nota de 1 a 10, con dos decimales incluso, pero creo que en este caso no sirve de mucho. Prefiero decir que me ha gustado y que repetiré, mientras pueda. La balanza se inclina hacia lo positivo. Si alguien que le guste python me pregunta si le recomiendo ir, le diría que sí. No porque sepa que le va a gustar, sino porque es mejor hacerse una idea de primera mano que hacerle caso a alguien que no sabes si tiene los mismos gustos que tú.

Siempre hay hueco para mejorar, y eso es lo que me gusta de esto, que el año que viene seguramente sea mejor.

Había empresas buscando talento pythónico, un montón de proyectos chulos y toneladas de información condensada en dos días y poco. Tengo una hoja llena de garabatos sobre cosas que tengo que mirar, ideas interesantes, para mí y para mis proyectos y charlas que tengo que ver o repasar cuando suban los vídeos. Eso creo que es el mejor cumplido para la gente que ha participado: inspirar a otros.

Y es que… ¡Python mola mucho!

¡Gracias a todos y espero veros el año que viene en PyConEs 2016!

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