PyConEs 2017 Cáceres

Quizá llegues aquí de rebote y no sepas lo que es PyConEs, así que voy a hacer un breve resumen. PyConEs es la conferencia del lenguaje de programación Python más importante de España. Se celebra una vez al año en una ciudad distinta y en ella se juntan amantes de este lenguaje. La comunidad de Python, además de ser enorme y estar llena de apasionados pythonistas, es una comunidad inclusiva y abierta. Es un evento totalmente recomendable repleto de charlas interesantísimas.

Es mi tercera PyConEs. Por lo visto, y sin buscarlo, sólo asisto a las PyConEs impares, así que asistí a la de 2013 en Madrid, a la de 2015 en Valencia y a la de Cáceres este año, del 22 al 24 de septiembre de 2017. En la primera a la que fui, en mi universidad, no tenía ni idea de python. Acababa de ponerme con el lenguaje y apenas sabía algo de su sintaxis y bondades. Pero había algo en él que me atraía poderosamente. Me pagaban por trabajar en otro lenguaje de programación, con otras tecnologías bastante más antediluvianas. Hoy, 5 años después, puedo decir que tengo un trabajo python-based, así que quizá PyConEs fue el punto de ruptura que me hizo decir «Eh, yo quiero trabajar en esto«.

Y ahora, llega el momento del despelleje. Esta vez no me voy a extender mucho sobre cada punto, sólo haré un breve repaso sobre los pros y contras que he encontrado en esta edición. Todos los comentarios son hechos desde el respeto y desde mi opinión personal.

Lo bueno

Casi todo. Cáceres es una ciudad preciosa, que pude disfrutar un poco al salir de las charlas (¡Con concierto de rock incorporado!). El complejo cultural San Francisco es un sitio bien dotado para las charlas. Estaba cerca del centro, así que pudimos ir andado, pero además tenía un parking amplio por si el alojamiento estaba más lejos.

Los temas de las charlas y la cantidad de ellas entre las que elegir estuvieron muy bien. Mucha variedad de una comunidad que se ve que cada vez está más madura. Sobre los talleres del viernes no puedo opinar, ya que no llegué a tiempo: cosas de hacerse el mismo día el viaje Viena-Madrid-Cáceres…

Hubo tanta variedad y calidad que tengo apuntadas un montón de charlas a las que no pude ir porque estaba en otro track.

Y como no, lo mejor, la gente. Siempre. Como dijo acertadamente Naomi Ceder en la apertura «Vine por el lenguaje, me quedé por la comunidad«. Yo no soy persona de comunidades, pero en esta me siento muy a gusto. Y eso es un gran avance son respecto a otras convenciones a las que he ido una vez y no repetiría ni como proyecto sociológico.

Lo no tan bueno (Polite mode ON)

Desde mi punto de vista lo peor ha sido el nuevo formato de charlas de 25 minutos. Se mascaba cierto estrés en ponentes que no estaban acostumbrados a un formato tan corto. Aunque algunos ponentes usaron su tiempo de forma muy eficiente, no fue el caso de la mayoría. En el momento en que había un problema técnico y se atrasaba la charla 5 minutos, era imposible recuperarse y había que robarle tiempo al coffee break o a la hora de la comida. Es una opción para acomodar más charlas en el mismo tiempo, pero sé de primera mano que ponentes lo pasaron mal con el tiempo, iban atropellados, casi hablando concurrentemente. A mí no me gustó, me quedo con un formato más largo, aunque haya menos charlas. ¿Se podría votar esto para el año que viene? Yo lo dejo ahí por si este artículo cae en manos de alguien que pueda hacer algo para cambiarlo. 🙂

La comida fue otro punto flaco de PyConEs Cáceres. No hubo variedad suficiente para atender las necesidades alimentarias de la gente. Y no sólo eso, sino que el catering me pareció excesivo. Prefiero que me entreguen una cajita con un bocadillo, postre y bebida, que tener que esperar a que me sirvan el rancho en un bol minúsculo para guarnición y tener que comer de pie algo que no está preparado para ello. El segundo día sí dieron más variedad de comida, pero igualmente no me pareció la mejor opción. Para un picoteo, sí, para comer, definitivamente no.

Como detalles menores hubo una charla en la que tuvimos que ir al coro de la sala principal y no se oía nada de nada. No nos dejaron entrar por abajo, y entre la lejanía, los barrotes y la mala acústica, fue una charla perdida que veré en vídeo. Y algún que otro caos organizativo (bolsas, emplazamiento de los stands), pero nada reseñable.

Conclusión

Un año más he disfrutado muchísimo de la PyConEs. Las otras dos veces fui por amor al lenguaje, esta vez he ido, además de por placer, por trabajo (¡Gracias Openshine!). Bueno «por trabajo» no es la mejor frase, he ido por placer con gente del trabajo. Como punto personal me faltó mucha gente con la que suelo ir. Espero el año que viene reencontrarnos de nuevo.

Yo ya estoy esperando PyConEs Málaga 2018, además de porque Málaga es una de mis ciudades favoritas del mundo mundial, junto con mi Madrid natal, porque me lo paso muy bien y aprendo mogollón.

Por último quería agradecer a toda la gente que forma parte de esta comunidad (sí, a ti que me estás leyendo) que exista algo tan fabuloso como PyConEs. ¡Gracias! Nos vemos el año que viene, porque espero romper el hechizo que sólo me deja ir en años impares.

Si tienes algo que decirme, puedes hacerlo en los comentarios o a través de mi twitter @davyria.

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